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¿Nueva interpretación?
Buck-Morss, Susan, Hegel y Haití, La dialéctica amo-esclavo: una interpretación revolucionaria, ed. Norma, Buenos Aires, 2005.

Sólo unos pocos avezados, entre los cuales no me encuentro, pueden atisbar el contenido de este libro leyendo su título. Haití, esa pequeña isla caribeña, tiene el mérito de ser la segunda colonia americana en independizarse de Europa, luego de EEUU. Y la primera revolución negra.
Los esclavos de la colonia francesa en el siglo XVIII tomaron el poder y mataron o expulsaron a los pocos blancos de la isla, al mando de un "Jacobino negro", Toussaint -L'ouverture. Las tropas napoleónicas se vieron en dificultades cuando llegaron a sofocar el inédito hecho político, y encontrarse a estos hombres cantando la Marsellesa.
La autora, una norteamericana conocida en el área de estética, da una interpretación bastante polémica para los estudiosos en Hegel, acerca del conocimiento que el suabo tenía de estos hechos, y que influyeron en el diseño de su famosa figura de la "dialéctica del amo y el esclavo" en su Fenomenología del Espíritu.
Ahora bien, leyendo varios comentarios a este artículo de Buck-Morss, creo que se pierden de vista los siguientes puntos.
La tesis de la autora parte de una relectura de la historia oficial, la escrita por los vencedores blancos y europeos, que induce a pensar que Hegel figuraba el sistema esclavista antiguo, no el moderno, a la hora de escribir su Fenomenología. Es cierto que gran parte de los intérpretes apoya esta tesis, y que este libro la desmiente. Pero lo más importante de Hegel y Haití no es, según mi modesta opinión, una nueva interpretacion. Es, por el contrario, poner en marcha la difícil escritura de una historia de los márgenes, más allá del peso de la Academia y la versión oficial.
Ni Hegel ni ningún intelectual de la modernidad escapa al hecho de la necesidad económica del esclavismo, del racismo y del etnocentrismo europeo. La Ilustración nace europea, y la colonia tiene un lugar preciso en el contexto político y teórico del Occidente capitalista.
Buck-Morss, bien intencionadamente, bucea en estos contornos del pensamiento liberal, pero no escapa al propio escenario norteamericano en el que se encuentra. Considera su investigación como producto de un análisis profundo, intedisciplinario y complejo. Cualquier indio, negro o mulato americano te lo dice en dos palabras: "son gringos".
La historia de los márgenes sigue siendo marginal, desde el momento que pone en funcionamiento el aparato oficial, aún para cuestionarlo o revisarlo. Por eso, creo que en todo caso la complejidad y el "desvío" a los que se enfrenta la autora, son en realidad un desafío para los que leemos estas historias. Quiero decir, no creo que sea una nueva interpretación de Hegel, me parece más bien un reto para empezar a leer y escribir sobre Toussaint-L'ouverture, más que sobre Hegel.
Por supuesto, Hegel vende más que el haitiano, hoy por hoy...


De la editorial "El viejo Topo", este libro de Doménico Losurdo es un verdadero desmitificador de las ideas liberales de las revoluciones burguesas del siglo XVIII.
Es un análisis del fenómeno del esclavismo en America, principalmente Norteamerica, desde la mirada de los teóricos liberales. Cosas interesantes, tales como Jefferson, Washington y el propio John Locke, eminentes liberales, pero al mismo tiempo accionistas de las empresas esclavistas.
La pregunta esencial ¿qué es el liberalismo, realmente? tiene una respuesta en Losurdo bastante compleja, pero cualquiera sea su vertiente o intepretación, en general coincide con "libertad para algunos, sostenida en la opresión de otros".
Si bien la esclavitud no es el único tema, pues también toca la cuestión indígena, el eje del abordaje está en la profunda contradicción de los intelectuales que defienden la libertad y la igualdad, y saben que sólo pueden sostenerla en un sistema económico esclavista y opresor: el capitalismo.
Una perla: el capítulo de la revolución de los esclavos negros en Haití, que próximamente prometo comentar en mi blog.
Para mí, es una interesante forma de escribir una historia desde el marxismo, sin usar, casi, terminología marxista. Todo lo que se lee puede ser traducido al siglo XXI.
Esta nota fue publicada en el diario La Gaceta de Tucuman, el 14 de octubre de 2005. Esta en
http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_seccion=8&seccion=&id_nota=131748
“La Filosofía debe servir para desarrollar el espíritu crítico”
Filósofos que impulsan con energía la organización de la Olimpíada de Filosofía de la República Argentina. En el proyecto participan unos 1.000 alumnos de 17 provincias.

FABIAN VERA DEL BARCO Y PABLO PLAZA. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
Hacerse preguntas y desarrollar el espíritu crítico para poder generar una cosmovisión propia y, a la vez, transformar la realidad. Esas son las tareas fundamentales de la Filosofía, y las que Pablo Plaza y Fabián Vera del Barco proponen para trabajar con adolescentes. La respuesta que están obteniendo de parte de los chicos sorprende por su magnitud.
Ambos profesores impulsan con energía la organización de la Olimpíada de Filosofía de la República Argentina. En el proyecto participan unos 1.000 alumnos de EGB y Polimodal, de 150 escuelas, distribuidas en 17 provincias. A la instancia final, que se realizará en Tucumán el 2 de diciembre, llegarán unos 60 estudiantes de EGB y Polimodal.
- ¿Cómo nació el proyecto de la Olimpíada de Filosofía?
- Vera del Barco: A partir de una convocatoria del Ministerio de Educación de la Nación. En Tucumán, con un grupo de profesores de Filosofía, del nivel medio y de la Universidad, que ya veníamos trabajando desde el año pasado -con la preparación de jornadas, talleres y otras actividades- tomamos la convocatoria y ganamos el concurso.
- Plaza: La fuerza del proyecto nace de la vinculación entre gente de la UNT y del nivel medio. Nosotros veníamos de haber participado en una olimpíada anterior, en la cual los chicos tenían un manual para estudiar y después rendían contenidos conceptuales. Pero nosotros quisimos ir más allá de esa experiencia, y apuntar a que los chicos pudieran plantearse preguntas, hacer una investigación bibliográfica, cuestionar los textos que se le proponen y finalmente producir un texto propio.
- La Olimpíada tiene el objetivo de vincular a la universidad y al nivel medio. ¿Cómo surge esa necesidad?
- Vera del Barco: Una de las cosas que nos lleva a interesarnos por esta necesidad de articulación entre los dos niveles es un problema que vivimos en la Universidad, y que es el de los ingresantes. El bajo nivel y las dificultades con las que ingresan los chicos a la Universidad nos hablan del déficit de la escuela. Por eso nos interesó compartir experiencias con profesores del nivel medio, generar actividades conjuntas, como las jornadas, la presentación de libros y, ahora, el hecho de haber ganado un concurso nacional para coordinar en todo el país la Olimpíada de Filosofía.
Plaza: Por mi lado, porque percibo, desde hace unos años, que en las nuevas camadas de profesores de Filosofía hay un interés por enseñar en el nivel medio no como un lugar de paso, sino como un espacio para desarrollar una vida profesional. Justamente en eso está la fuerza del proyecto, en la participación de docentes de los dos niveles.
- ¿Cuál es el déficit con el que ingresan los alumnos a la universidad?
- Vera del Barco: Es muy amplio, desde cuestiones graves como falta de comprensión de texto o problemas de escritura, pero también de conocimientos básicos de las disciplinas. Muchas veces uno tiene que dar clases de Instrucción Cívica, o conceptos básicos de Historia o de Literatura. También existe una falta de acercamiento al libro, y a veces la misma universidad favorece esto, facilitando el uso de cuadernillos o de fotocopias. Por eso, en este espacio apuntamos a la importancia de que los chicos forjen su espíritu crítico.
Plaza: Los dos manuales para la Olimpíada no están pensados para que el chico se aprenda los textos y luego los repita, sino para que se acerquen a distintas posturas, desde Marx a Maritain, y que viva el proceso aprender a pensar. Usando la tradición filosófica, pero generando un pensamiento propio, y para eso les damos un abanico de posturas ideológicas.
- ¿Qué aspectos de la Filosofía trabajarán los chicos que presenten trabajos?
- Plaza: Se eligieron como temática los derechos humanos desde una mirada crítica. Se debatirá alrededor de tres lineamientos: Derechos Humanos y Persona, Derechos Humanos y Democracia y Derechos Humanos y Cultura.
- ¿Cómo creen que deben acceder los chicos a la Filosofía?
- Vera del Barco: Tratamos de evitar dos vicios, por un lado, evitar creer que sólo leyendo se puede comprender o hacer Filosofía. Ese extremo del conceptualismo o de la erudición, es nocivo en la etapa de formación e incluso en el nivel universitario. El otro extremo es creer que basta con un cierto talento para la argumentación o para la interpretación de las cuestiones cotidianas. Sí, se requiere un conocimiento de la tradición y de los clásicos, pero el conocimiento no está en el libro, sino que el libro transmite un mundo de ideas, que permite empezar a cuestionarse.
- Plaza: Debe ser un espacio de generación de sentido, en el que se debaten cuestiones como la persona, el bien, el mal, los derechos humanos, la ciencia... pero el objetivo no debe ser la reproducción de contenidos, sino que el chico, en esa discusión, pueda generar su cosmovisión subjetiva.
Bienvenido a mi blog.
Leíste el libro de Osvaldo Bazán Historia de la homosexualidad en la Argentina?
Aunque en principio me pareció pretencioso, su lectura es apasionante. No es precisamente lo que se llama un libro de historia, falta mucho aparato teórico para eso. Sin embargo, nunca tuve acceso a un material como éste: un recorrido de diversos hechos en nuestro país desde las culturas originarias hasta hoy.
Me enteré de los homosexuales indios, de la rica vinculación entre tango, anarquismo y trasvestismo en los arrabales porteños, de la política sanitaria/policial de principios de siglo XX, la corriente "higienista", de varios de nuestros intelectuales reconocidos, progresistas y homofóbicos...
En definitiva, para cualquier gay que vive en este país, ayuda a comprender mejor el lugar en que nos encontramos, porque te hace partícipe de una laarga tradición de conflictos, luchas y reivindicaciones.
Felicitaciones, Osvaldo. Las críticas que leí en internet no son para nada justas. La inicial sensación de presuntuosidad que tiene el título es, al cerrar el libro, un guante tirado como desafío para continuar la historia. Porque de esta minoría, la hay y muy rica.